El pasado 7 de junio el Dr. Abel Albino fue incorporado como Académico de Número de la Academia del Plata en un acto realizado en la Ciudad de Buenos Aires. En dicha oportunidad el Dr. Albino eligió nominar al sitial académico al que se incorporaba, con el nombre del Dr. Julio Vicente Uriburu, a quien le dedicó un emocionante homenaje en su discurso el cual les compartimos a continuación:

“Ocupo el sitial del Dr. Uriburu. Realmente es un privilegio. La familia, que levante la mano. Que privilegio. Que maravilla. Que ejemplo precioso. Hoy leía y releía sobre él y decía, todo lo hizo bien. En Medicina. En su Familia. En su vida social. En sus amigos, que dejo tanto. En sus discípulos. Lo leí con entusiasmo. Caramba, puede ser que haya hecho un libro sobre Patologías Renales, calcificaciones y que fue premiado ese libro. Y luego hizo otro sobre Problemas Articulares y también fue premiado ese libro. Y luego hizo otro sobre La Mama y también fue premiado. Lo que abordaba lo hacía con elegancia. Era Gastroenterólogo, era Cirujano de nota, sobre todo en lo que respecta a urgencias. Su libro sobre Oclusión Intestinal, también premiado. Y su libro sobre La Mama es una obra necesaria para todo aquel que quiera hacer la especialidad. No está traducida al inglés esta obra. Sería bueno hacerlo. Sería muy bueno hacerlo, porque es un texto obligado. Así como quienes hacen antropología tienen que leer a Florentino Ameghino. En todo el mundo mucha gente estudia castellano para leerlo a Ameghino en su lengua. Mucha gente del extranjero necesita leerlo a Uriburu en su lengua y sino traducir esos textos al inglés para que puedan beneficiarse todos con la experiencia de tantos años de ese hombre colosal.
Nació en Buenos Aires en 1911. Su padre y abuelo, médicos; casado con María Teresa Nougués. Se educó en el Champagnat, donde egresó con medalla de oro en el año 1927.
Estudió Medicina en la Universidad de Buenos Aires, donde egresó con Diploma de Honor en el año 1933. Dos años después recibió el Premio José Penna que se lo dan a todos aquellos alumnos que tengan las mejores notas y que se hayan recibido en tiempo y forma.
Ingresa al hospital de Clínicas del 31 al 33 como Practicante Mayor y ya recibido se queda en el Servicio de Clínica Médica de Mariano Castex. Fíjense de quién aprende medicina general. En el 36 ingresa al Hospital Fiorito donde hace Urgencias y ahí adquiere una destreza quirúrgica notable en esta área. Yo he sido Urgencista 20 años asique entiendo perfectamente, yo soy Clínico, no soy Cirujano, pero entiendo perfectamente lo que aprende un cirujano en un hospital donde existe tanta accidentología y tanta traumatología.
Del 39 al 51 está en el Rawson y se forma quirúrgicamente, se pule con los Finochietto, es un privilegio, es un privilegio, es fantástico, es magnífico.
Cuando mueren los Finochietto, dice una cosa preciosa, que a mí me electriza: “Desaparecieron ellos y su técnica, pero queda la cimiente, quedamos nosotros, sus discípulos”. Eso es fantástico y es cierto.
Del 51 al 59 trabaja en el Servicio de Cirugía del Rawson con Diego Zavaleta. Yo tuve el privilegio, el honor de conocerlo personalmente a él y a Diego Zavaleta en la Academia Nacional de Medicina, con el Profesor Minopio, con Horacio Rodriguez Castells en una reunión memorable (…).
En el año 59 gana el concurso como Jefe de Servicio de Cirugía y pudiendo ir al Ramos Mejía o al Argerich, como había dos amigos queridos de él ocupando lugares en esos dos hospitales, a pesar de que él había ganado ese puesto por concurso, dijo No. No voy a sacarles el lugar a mis amigos y se fue al Piñero.
En el 63 lo nombran profesor titular de cirugía de la 5ta. Cátedra que no tenía sede y también la lleva al Hospital Piñero.
En el 66 es nombrado Académico Titular de la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires. Es uno de los más jóvenes de la historia de la Academia, 55 años.
Del 82 al 84 es presidente de esa Academia. Había actuado ya en estas funciones en oportunidad en que Horacio Rodriguez Castells había sido funcionario del Gobierno en ese momento y él era vicepresidente de la ANM.
Sus libros dije recién, notables. Todos premiados. En distintas áreas (…)
Siempre eligió el 9 de mayo como la fecha en la que recibía los mejores homenajes, porque era la fecha en la que había consagrado a su familia a Dios. Es precioso. Es hermoso ésto.
Que privilegio que tuvo el Dr. Mc Lean por ejemplo que desde el año 60 empezó a trabajar con él. Le dijo Doctor. quisiera trabajar con Usted. A lo que le respondió búsqueme mañana a las 7. Como a él -Uriburu- no le gustaba mucho manejar, Patucho lo fue a buscar, y como tenían una hora de viaje, dice me enriquecí enormemente llevándolo al Profesor y hablando con él todos los días. Es un privilegio hablar con una persona de ese calibre, de esa magnitud.
Hoy ocupo el sitial de él.
¿Qué le puedo decir a la familia? Que estoy honrado. Y que en realidad él me presta el sitial, nada más. Porque él sigue estando allí. Y estará siempre, porque estas personas no mueren. Y quienes son los muertos entonces?.
No son los muertos los que en dulce calma la paz disfrutan de la tumba fría
Muertos son los que tienen muerta el alma, y viven todavía.
No son los muertos, no, los que reciben rayos de luz en sus despojos yertos.
Los que viven con honra, son los vivos.
Los que viven sin honra son los muertos.
La vida no es la vida que vivimos.
La vida es el honor y es el recuerdo.
Por eso hay muertos que en el mundo viven y hombres que viven en el mundo, muertos.
Muchas gracias”

Dr. Abel Pascual Albino
7 de junio de 2017 – Academia del Plata