Durante estos días, el cerebro se desarrolla a una velocidad asombrosa, las conexiones neuronales se forman a millones por segundo, y cada experiencia deja una huella profunda y duradera. La nutrición, el amor, el cuidado, y el entorno que rodea al niño influyen decisivamente en su salud física, emocional y cognitiva para toda la vida. Se define gran parte del potencial de una persona: su capacidad de aprender, de relacionarse, de resistir enfermedades, de soñar.